¿Qué es la diabetes?

La Organización Mundial de la Salud comunicó que 177 millones de personas en todo el mundo padecen diabetes, un trastorno del sistema metabólico y del sistema endocrino. En los Estados Unidos únicamente, 18 millones de personas padecen dicho trastorno, de acuerdo con el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases). La Organización Mundial de la Salud predice que para el año 2025, por lo menos 300 millones de personas en todo el mundo padecerán dicha enfermedad.  

En su mayoría, los alimentos que usted consume a diario se descomponen en glucosa, la principal fuente de energía de su cuerpo. La insulina, una hormona producida por el páncreas, permite que las células de su cuerpo acepten la glucosa y la utilicen para la energía y el crecimiento. Cuando una persona tiene diabetes, su cuerpo no logra utilizar la glucosa de los alimentos de manera eficiente. Se concentra demasiado azúcar en el cuerpo y esto puedo llevar a los síntomas de la diabetes, que comprenden: micción frecuente, sed excesiva, hambre extremo, inusual pérdida de peso, incremento de la fatiga, irritabilidad y visión borrosa.

La diabetes se divide en dos subgrupos principales: de Tipo 1 y de Tipo 2. Se cree que el problema del nivel de azúcar de la diabetes de Tipo 1 se debe a una respuesta autoinmune que causa deficiencia de insulina. La deficiencia de insulina implica que el páncreas no produce suficiente insulina, o no la produce, debido a un mal funcionamiento de las células del páncreas encargadas de producirla. En la diabetes de Tipo 2, el problema es generado por una deficiencia de insulina y/o resistencia a la misma. La resistencia a la insulina ocurre cuando la insulina está siendo producida por el páncreas pero las células del cuerpo se resisten a su acción, lo que da como resultado niveles demasiados elevados de azúcar.

El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases) estima que de las 18 millones de personas que padecen diabetes en los Estados Unidos, cinco millones ni siquiera saben aún que tienen dicha enfermedad.

Las personas que padecen diabetes tienen de dos a cuatro veces más de probabilidad de padecer enfermedades cardiacas o un accidente cerebrovascular, y sus enfermedades cardiacas tienden a ser más severas (Asociación Cardiaca de América – American Heart Association).

¿Cómo funciona el sistema inmunitario?

La capacidad del sistema inmunitario de proteger su cuerpo es tanto instintiva como aprendida. En otras palabras, el sistema inmunitario lucha contra invasiones con respuestas innatas y adquiridas. Toda persona nace con inmunidad innata, la capacidad del sistema inmunitario de reconocer regularmente los invasores externos. Además de las defensas pasivas como ser la piel, la mucosidad y los ácidos estomacales, el sistema inmunitario innato también contiene mecanismos activos de respuesta inmunitaria que incluyen a los linfocitos citolíticos naturales, o células NK, y a los macrófagos. Al igual que todos los agentes de defensa innatos de primera línea, los linfocitos citolíticos naturales no necesitan exposición previa a un microbio infeccioso para actuar. Simplemente reconocen a las células extrañas y se ponen a trabajar.

Cualquier sustancia que desencadena una respuesta inmunitaria se denomina antígeno. A veces un germen traspasa su sistema inmunitario y usted se resfría, engripa o algo más grave. Una enfermedad es una señal visible de que su sistema inmunitario ha fallado en detener al germen. Pero usted luego se mejora; y esa es prueba de que su sistema inmunitario está haciendo su trabajo. El mismo recolecta información acerca del invasor, prepara una defensa y lo elimina de forma apropiada. Si su sistema inmunitario no hiciera nada, la infección eventualmente infestaría su cuerpo.

Desafortunadamente, aún el sistema inmunitario innato más fuerte no puede tratar con todos los tipos diferentes de microbios a los que nos enfrentamos diariamente. Allí es donde entra en juego la inmunidad adquirida. Las células inmunitarias aprenden nuevas habilidades y construyen nuevas herramientas para enfrentarse con los invasores microbianos en continuo aumento. Pero para que este sistema se prepare para atacar, primero debe reconocer una amenaza antes de poder construir las herramientas para combatirla. Ésta es la razón por la cual a veces se siente como si “estuviese incubando algo” durante varios días. La buena noticia es que luego de que el sistema inmunitario adquirido construye las herramientas para una infección específica, la recuerda y está preparado para un nuevo ataque.

La inflamación es una respuesta inmediata del sistema inmunitario ante una infección o lesión, como por ejemplo cuando se hace un corte en el brazo. En la mayoría de los casos, como el sistema inmunitario resuelve el problema, las células inmunitarias luego se retiran del área y la inflamación y la hinchazón desaparecen. Pero ocasionalmente, las células inmunitarias no se retiran y la inflamación continúa, creando un problema crónico dentro del cuerpo. Los investigadores están comenzando a descubrir un vínculo entre la inflamación crónica y una gran cantidad de cuadros clínicos, entre ellos, la enfermedad cardiovascular, la diabetes y la enfermedad de Alzheimer.

A veces el sistema inmunitario comete un error y actúa de manera inapropiada frente a una situación particular. Uno de estos errores es la autoinmunidad. Por razones no comprendidas completamente por los científicos, el sistema inmunitario comienza a atacar a las células, tejidos y órganos del cuerpo de la misma manera que reaccionaría normalmente ante un germen. Los procesos autoinmunes incluyen alergias, fibromialgia, artritis reumatoide, síndrome de fatiga crónica y muchas otras enfermedades.

¿Qué conexión tiene la diabetes y el sistema inmunitario?

En ambos tipos de diabetes, el sistema inmunitario juega un rol fundamental. La diabetes de Tipo 1, o diabetes juvenil, es un proceso autoinmune en el que el sistema inmunitario del cuerpo reacciona fuertemente y ataca al páncreas, cortando efectivamente la producción de insulina, el vínculo importante para utilizar la glucosa ingerida. Existe también creciente evidencia de que la inflamación de grado inferior está relacionada con la diabetes de Tipo 2 y con complicaciones asociadas. Los niveles elevados de citocinas inflamatorias, como ser el factor de necrosis tumoral (TNF)-[alpha] y la interleucina (IL)-6, pueden predecir el desarrollo de la diabetes de Tipo 2. Diversos fármacos con propiedades antiinflamatorias reducen dichos marcadores, así como también los niveles de glucemia, al mismo tiempo que reducen probablemente el riesgo de desarrollar diabetes de Tipo 2. Este leve estado de inflamación puede ser un precedente común tanto para la diabetes de Tipo 2 como para la arteriosclerosis (endurecimiento de las arterias). Los diabéticos, tanto de Tipo 1 como de Tipo 2, con frecuencia tienen mayor probabilidad de tener infecciones dado que sus cuerpos no son capaces de utilizar correctamente la glucosa. Estas complicaciones relacionadas con la diabetes comprenden problemas de corazón, riñón, vista, pies y piel, nervios, dientes y encías. 

¿ Los factores de transferencia nutriente necesarios para combatir los problemas asociados con la diabetes?

Las investigaciones científicas han descubierto diversos nutrientes importantes que pueden proteger su cuerpo de los efectos dañinos de la diabetes. Pero el mas significativo de todos son los factores de transferencia alcanzando hasta 437% de aumento en la efectividad inmunitaria sobre los valores iniciales.

Los factores de transferencia, pequeñísimas moléculas que transfieren la inmunidad de una entidad a otra, pueden reforzar o balancear el sistema inmunitario, sea cual fuere la situación particular que su cuerpo requiera. Estimulan la capacidad del sistema inmunitario de recordar invasiones pasadas, permitiendo que su cuerpo responda más rápidamente a similares amenazas a la salud. Los factores de transferencia también educan a las células inmunitarias ingenuas acerca del riesgo actual o potencial en su cuerpo, dándole además un plan de acción, además aceleran la fase de reconocimiento de una infección. Los factores de transferencia pueden ser extraídos de una gran variedad de fuentes. Las dos fuentes más poderosas y más abundantes son el calostro bovino (primera leche) y los huevos de gallina. Al combinar estas dos fuentes de factores de transferencia, se obtiene un amplio espectro de respaldo, al utilizar la fuerza de dos animales para alcanzar el poder máximo para su sistema inmunitario.

Los factores de transferencia cuentan con la capacidad de inhibir al sistema inmunitario que está reaccionando fuertemente y de ayudar a restaurar el balance, como sucede en el caso de la diabetes de Tipo 1. Los factores de transferencia también pueden ofrecer un importante respaldo para la diabetes de Tipo 2, ayudando a combatir la inflamación. Los diabéticos, tanto de Tipo 1 como de Tipo 2, con frecuencia tienen un riesgo mayor de infección dado que sus cuerpos no son capaces de utilizar correctamente la glucosa. Los factores de transferencia pueden reforzar ampliamente la respuesta inmunitaria, posibilitando una respuesta más rápida y eficiente ante las amenazas a la salud.

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